Trayectoria

De la revolución a la desesperación
DE LA REVOLUCIÓN A LA DESESPERACIÓN: Históricamente, la primera y la única rebelión de esclavos que logró éxito fue la de Haití. Han pasado doscientos años y éste es el país más pobre del hemisferio occidental.

Haití es el país más indigente en América Latina. Las dos terceras partes de sus habitantes sobreviven con menos de un dólar diario y más de la mitad de la población infantil sufre de malnutrición. El desempleo es galopante y la producción nacional, muy escasa. Las laderas están desforestadas y los terrenos para el cultivo, desprovistos de nutrientes.

El fracaso de la ayuda en Haití
EL FRACASO DE LA AYUDA EN HAITÍ: Miles de millones de dólares de ayuda llegan a Haití, pero la mayor parte de ese dinero es malgastado. Mucho del esfuerzo humanitario, más que promover la autosuficiencia, promueve la dependencia.

Durante años Haití ha recibido miles de millones de dólares en ayuda, sin embargo la situación sólo ha empeorado. Consecuentemente, los diplomáticos y “expertos” extranjeros han caracterizado a Haití como un estado fracasado, un país en el que la corrupción endémica y la violencia política hacen imposible el cambio. Pero la realidad es que muchas de las causas de los problemas de Haití se encuentran fuera de su territorio, en gobiernos y organizaciones de ayuda internacionales que imponen sus propias agendas, que son insostenibles e impracticables para la población mayoritariamente pobre.

Modelos de arriba hacia abajo
MODELOS DE ARRIBA HACIA ABAJO: Muchos programas de ayuda son impuestos desde las altas esferas en vez de permitirles a los Haitianos definir sus propias prioridades.

Pese a que muchas organizaciones sin fines de lucro (ONGs) y algunos gobiernos extranjeros muestran nobles intenciones, el resultado es el fracaso puesto que no promueven un cambio duradero en Haití. A menudo sus donaciones y su ayuda a los necesitados los hace más dependientes y pasivos.

Democracia Participativa
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA: Los miembros de las organizaciones de base de SODA toman decisiones en sus comunidades en asambleas abiertas en las cuales participa toda la comunidad.

Es hora de reconocer que una nación no puede construirse en base a la ayuda extranjera y que las democracias no pueden instalarse desde afuera. Es hora de reconocer que los dineros provenientes de ONGs y de organizaciones de ayuda internacional, manejadas por elites que tienen poco o ningún contacto con los pobres, no conducen a ninguna parte. Es hora de reconocer que alimentar a un niño hambriento sin crearle conciencia, como quien le regala a un hombre un pescado sin enseñarle a pescar, nunca pondrá fin al ciclo de pobreza y violencia.

Un cambio de abajo hacia arriba
UN CAMBIO DE ABAJO HACIA ARRIBA: Todos los miembros de SODA son voluntarios. Ellos viven en plena necesidad en el país más pobre del hemisferio; sin embargo, han entendido que trabajando unidos, pueden hacer cambiar las cosas.

Es hora de cambiar la forma de hacer las cosas. La solución a los problemas de Haití debe venir de adentro; no del gobierno, no de las elites, no de las ayudas extranjeras, sino de la población pobre que constituye más del 90% de la población. El ciclo de pobreza termina cuando los pobres se levanten, se unan y comienzen a luchar por el cambio.